Guías · Trato diario

50 frases para atender clientes molestos

Un cliente enojado casi nunca está peleando por el producto. Está peleando porque siente que no le importa a nadie. Estas frases sirven para cambiar eso en los primeros treinta segundos.

No son un guion para leer. Son una base para que nadie de tu equipo improvise justo en el peor momento del día.

1. Cuando apenas llega el reclamo

Objetivo: que sienta que lo escuchaste, no que te estás defendiendo.

  • Cuénteme qué pasó, con calma, no lo voy a interrumpir.
  • Tiene razón en estar molesto. Yo también lo estaría.
  • Gracias por decírmelo en vez de irse sin avisar.
  • Lamento mucho lo que le tocó vivir con nosotros.
  • Déjeme entender bien para no hacerle repetir esto otra vez.
  • ¿Me permite anotar los datos? Quiero que quede registrado.
  • Lo que me está diciendo es esto… ¿es correcto?
  • Voy a hacerme cargo de su caso personalmente.
  • Entiendo la urgencia. Vamos a verlo ahora.
  • No debió pasar. Vamos a arreglarlo.

2. Cuando necesitas tiempo o consultar

Objetivo: que la espera no se sienta abandono.

  • Necesito cinco minutos para revisarlo bien. ¿Me permite?
  • Voy a consultarlo con quien puede autorizarlo y le confirmo hoy antes de las 6.
  • No le quiero dar una respuesta rápida y equivocada.
  • Le escribo en cuanto tenga la respuesta, aunque sea para decirle que sigo en eso.
  • Prefiero decirle la verdad: esto tarda dos días. Y yo le aviso cada día.
  • Su caso queda con el número 482. Con ese número le doy seguimiento.
  • Si no le he llamado el jueves, márqueme directo a este número.
  • Mientras se resuelve, ¿qué puedo hacer para que le afecte lo menos posible?

3. Cuando das la solución

Objetivo: que quede claro qué pasa, cuándo y quién lo hace.

  • Esto es lo que voy a hacer: cambio su pieza hoy y se la entrego mañana antes de mediodía.
  • Tiene dos opciones y usted elige: reposición o devolución completa.
  • Ya está autorizado. No tiene que volver a explicar nada.
  • Le reembolsamos el envío. Ese error fue nuestro.
  • Además de resolverlo, cambiamos el proceso para que no le pase a nadie más.
  • ¿Con esto queda resuelto para usted o falta algo?
  • Me quedo con su caso abierto hasta que usted me diga que quedó bien.
  • Si algo vuelve a fallar, me escribe directo a mí.

4. Cuando la respuesta es no

Objetivo: decir que no sin humillar ni cerrar la puerta.

  • No puedo hacer eso, y le explico por qué con honestidad.
  • Eso no lo puedo, pero esto sí, y creo que le sirve.
  • Prefiero decirle que no hoy antes de prometerle algo que no voy a cumplir.
  • Entiendo que no es la respuesta que esperaba. Sigo aquí para lo que sí puedo hacer.
  • Voy a llevar su caso al comité para que lo revisen, aunque no le puedo garantizar el resultado.
  • Puedo hacerle esta excepción por única vez y se la dejo por escrito.

5. Cuando cierras

Objetivo: que se vaya sintiéndose bien tratado, aunque haya venido enojado.

  • Gracias por darnos la oportunidad de corregirlo.
  • Le voy a marcar el viernes solo para confirmar que todo quedó bien.
  • Su queja nos sirvió: ya cambiamos cómo lo hacemos.
  • Lo espero la próxima vez, ahora sí sin problemas.
  • Que tenga buen día. Y de verdad, disculpe la molestia.

12 frases que nunca debes decir

Cada una de estas apaga la conversación. A la derecha, qué decir en su lugar.

Cálmese.

Mejor:Tiene razón en estar molesto. Vamos a resolverlo.

Es política de la empresa.

Mejor:Le explico cómo funciona y qué sí puedo hacer por usted.

Yo no fui / eso fue el otro turno.

Mejor:Fuimos nosotros. Yo me hago cargo.

Eso no me toca a mí.

Mejor:Yo lo canalizo y le doy seguimiento hasta que se resuelva.

Ya le dije que…

Mejor:Se lo explico de otra forma, quizá no fui claro.

El sistema no me deja.

Mejor:El sistema tiene un límite; déjeme buscar la salida con mi jefe.

Tiene que entender que…

Mejor:Le comparto el contexto para que decidamos juntos.

No es para tanto.

Mejor:Para usted es importante y por eso para mí también.

Todos los clientes esperan igual.

Mejor:El tiempo estimado es este y le voy avisando.

Se lo dije desde el principio.

Mejor:Vamos a partir de dónde estamos hoy.

Está mal usado.

Mejor:Vamos a revisarlo juntos para ver qué pasó.

Le vuelvo a marcar (sin fecha).

Mejor:Le marco hoy antes de las 6 de la tarde.

El orden importa más que la frase

Primero la persona, después el problema. Si intentas explicar antes de reconocer la molestia, el cliente escucha excusas aunque tengas la razón.

Es la misma idea del libro Estoy para servirte de Carlos Agami: servir no es aguantar, es hacerse cargo. Y hacerse cargo empieza por escuchar sin defenderse.

Si quieres el proceso completo, léelo en cómo resolver quejas de clientes y en el protocolo de atención.

Preguntas frecuentes

¿Qué le digo a un cliente muy enojado?
Primero nada de explicaciones. Dile: “Tiene razón en estar molesto. Deme un minuto y lo resuelvo con usted.” Reconocer la molestia baja el tono más rápido que cualquier argumento.
¿Debo pedir disculpas aunque no sea mi culpa?
Sí, pero por la experiencia, no por la culpa. “Lamento que haya pasado esto” no es aceptar responsabilidad legal, es tratar bien a una persona.
¿Qué frases empeoran todo?
“Es política de la empresa”, “yo no fui”, “cálmese”, “eso no me toca a mí” y “ya le dije”. Todas mandan el mismo mensaje: usted no me importa.
¿Y si el cliente insulta?
Se pone un límite con calma: “Quiero ayudarle y voy a hacerlo, pero le pido que no me hable así.” Si sigue, se pasa el caso a un responsable. Nadie de tu equipo tiene que aguantar maltrato.
¿Sirve tener frases escritas?
Sirve mucho al principio. No para leerlas como robot, sino para que nadie improvise en el peor momento. Después se vuelven forma natural de hablar.
¿Cuánto tiempo tengo para responder?
En mostrador, de inmediato. Por mensaje, menos de una hora en horario laboral. El silencio convierte una queja chica en un problema grande.

¿Y si tu equipo lo practicara de verdad?

Leer frases no cambia nada. Practicarlas cada semana, sí. Eso es lo que hacemos: somos tu departamento externo de experiencia de cliente.

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Carlos Agami, fundador de Shopology

Escrito por

Carlos Agami

Fundador de Shopology. Llevo más de 20 años parado en el piso con equipos de venta y servicio: más de 300 empresas en 10 países y más de 100,000 personas capacitadas. Todo lo que lees aquí sale de lo que funciona con gente real, no de un libro.

carlosagami.com · LinkedIn

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