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Medimos la capacitación de la forma equivocada

El poder de un entrenamiento se mide por el número de personas que utilizan lo aprendido de forma consistente, aún cuando han pasado semanas de haberlo recibido, y no por el número de personas que lo tomaron, la calificación que obtuvieron o la cantidad de horas dedicadas.

¿Alguna vez has tomado una capacitación y has ignorado lo aprendido después de 2 semanas?

Si respondiste que no, estoy seguro que mentiste. Es una realidad que las conferencias, las conversaciones profundas y hasta las películas que tienen algún impacto en nuestras opiniones, tienen un efecto transitorio y son pocos los que convierten esas intervenciones en puntos de inflexión en sus vidas.

Habiendo colaborado con más de 2,000 tiendas y 200 marcas de México y Latinoamérica, durante 12 años, he conocido docenas de casos en los que empresas invierten en capacitación y piensan que están resolviendo sus problemas. He platicado con los responsables de los entrenamientos de las empresas y les he preguntado:

“¿Cómo has impactado a la organización?”

La respuesta generalmente incluye los siguientes argumentos:

  • “Hemos capacitado a más de 300 personas.”
  • “Tenemos una plataforma de e-learning funcionando.”
  • “El 77% de los que toman el curso han aprobado el examen.”

Todo esto son indicadores del esfuerzo realizado por los organizadores y por los usuarios de las plataformas de capacitación de todo tipo, más no miden el efecto del entrenamiento en los resultados.

Hace un par de semanas me encontraba en una junta de consejo de una cadena importante de tiendas en México. Luego de la presentación de la Directora de Recursos Humanos de la empresa, uno de los consejeros independientes le preguntó:

“¿Y todo esto cómo impacta el resultado de la empresa?”

Al final de cuentas el entrenamiento es efectivo, si los alumnos han cambiado sus hábitos a causa de éste y si lo han hecho de forma permanente.

Todos los entrenamientos, que llenan huecos y que le permiten al director de una empresa sentir o decir que cumplió con “capacitar a su equipo” son un desperdicio, una forma en la que los líderes nos “damos atole con el dedo”.

Si quieres crear entrenamientos realmente efectivos, que toquen la vida de tu equipo sigue estas 5 recomendaciones:

  1. Asegúrate de que el entrenamiento involucre las emociones de las personas y les haga comprender el efecto en SUS vidas de aplicar lo que se les enseña.
  2. Procura que los conceptos sean simples. La complejidad, aunque ayuda a alimentar el ego del entrenador, confunde y aleja a los alumnos.
  3. Diseña y aplica un modelo de seguimiento posterior al entrenamiento. Los conceptos y las frases aprendidas deben convertirse en el lenguaje diario y ser reiterados una y otra vez. La repetición llevará a la aplicación.
  4. Dale a tu equipo prácticas que puedan llevarse consigo para vivir lo aprendido. Éstas pueden ser frases fáciles de recordar, ejercicios posteriores o hasta conceptos simpáticos que les ayuden a transportarse al momento del entrenamiento.
  5. Entrena por medio de historias que contagien una emoción a las personas. Los modelos y los conceptos se los lleva el viento, pero las historias se quedan en la memoria.

Carlos Agami

CEO Shopology

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